Conozco un pueblo bastante lejano de aquí, tiene lindos paisajes y diversidad cultural, su zona rural es pequeña, pero extensa su población, especialmente su población infantil.
Este pueblo, tiene una ludoteca, esta localizada justo en frente del “Polideportivo Municipal”, el cual se convierte cada fin de semana en la plaza de mercado, razón por la cual los tubérculos, las frutas y las verduras desplazan a los niños que con balón o sin él vienen a jugar a este sitio. Tampoco hay acceso a la ludoteca, sus puertas se cierran esos días a causa del aroma de las tercenas, como llaman a las carnicerías.
Me pregunto ¿por qué los más indefensos se ven afectados por las tonterías que hacemos los grandes?
¿Qué hacen entonces los pequeños supermanes, los pequeños pibes Valderrama o las pequeñas princesas, y quizás Fabiolas Zuluagas de esta región, cuando su lugar de juego se les es arrebatado?
Aunque con un poco de tristeza dicen “Hoy no podemos ir al Poli”, Su imaginación y creatividad son tan grandes que se las arreglan en cualquier otro lugar, su casa o el patio del vecino están bien, e incluso no hace falta un lugar “apropiado”, no es raro ver a un niño jugar en los lugares màs peligros sin percibir el peligro que allì corre, es que el juego es tan poderoso, tan autosuficiente que no mide tiempo, espacio, ni razones.
Cuando un niño juega crea un mundo diferente, lo construye de acuerdo a sus deseos y necesidades del momento este mundo es ordenado, tiene normas, satisfacciones y hasta castigos; El juegop es la principal herramienta de integración ya que confluyen en èl: la espiritualidad, el afecto, los conocimientos, la sociedad y la cultura.
Si todo el mundo reconociera el valor del juego se escucharían menos regaños a causa de desperdiciar el tiempo por estar jugando.
Si todo el mundo valorara el juego como una actividad enriquecedora para el desarrollo humano, dejarìamos de oir la frase “esto no es un juego”
Si nosotras como maestras reconociéramos el valor del juego, no lo dejaríamos para los ratos libres o para el descanso, y en las aulas de clase ya no se le pedirìa a un niño dejar su juego para llenar la ficha de trabajo.
En el juego el niño adopta roles diversos, puede convertirse incluso en un ser fantástico, en el juego el niño expone sus deseo, sus miedos, su ternura y su amor; Menciono el amor porque si el niño no sintiera ese amor y deseo por jugar, simplemente no lo haría.
Pero estoy cometiendo un grave error al referirme solo a los niños cuando digo “juego”…
…El juego no es solo cosa de niños, no, el juego, es una actividad que nos concierne a todos y que ligada al amor nos mueve a actuar de una u otra forma así ha sido a lo largo de nuestra evolución, gracias a ello desarrollamos un lenguaje y una cultura, gracias al juego vivenciamos la tolerancia el respeto la ternura, la creatividad…
Jugar nos libera, nos reconforta, nos ayuda a sobrellevar la angustia…
Cuando jugamos, caemos en una inconsciencia que nos genera felicidad, tal vez si le dedicáramos más tiempo a esta inconsciencia el mundo serìa màs alegre…más bonito.
ADRIANA INÈS AVILA ZARATE